En esta difícil hora, sin gobernanza vendrá la crisis

El presidente Macri, junto al senador Picchetto, su compañero de fórmula. (Gustavo Gavotti)
El presidente Macri, junto al senador Picchetto, su compañero de fórmula. (Gustavo Gavotti)

Tal vez el comienzo del poema de Charles Bukowski que dice: «Si vas a intentarlo, ve hasta el final. De lo contrario no empieces siquiera» nunca haya sido leído por el Gobierno. La tibieza para hacer el cambio parece confirmarlo.

Los resultados de la falta de acción decisiva han quedado plasmados en la «bronca» de la gente, en cuadro social sumamente delicado. El primer error del Gobierno fue no haber explicitado, al inicio del mandato, la situación económica recibida. Faltó un balance, que revele el desquicio de las cuentas públicas. Y el segundo, en buena parte, es consecuencia del primero: no haber implementado un plan económico de austeridad unido a un mensaje claro para la gente sobre cuál era el camino elegido y hacia dónde se proponía ir.

Hubo cambios; pero, sin duda en lo económico, demasiado endebles. Lo más loable de la acción gubernamental fue haber devuelto, aun a sus opositores, el gozo de la libertad que se había perdido y en gran medida el concepto de República.

Macri se equivocó al no implementar un plan económico de austeridad unido a un mensaje claro para la gente

Ahora nos aguardan días difíciles, donde el problema central es la gobernabilidad, en un contexto de ausencia de confianza y debilidad del Gobierno. El comportamiento del dólar es un dato que así lo revela.

Frente al riesgo de pérdida de gobernabilidad, como claramente muestra la historia en períodos como éste, el oficialismo y la oposición enfrentan el desafío de establecer alguna forma de compartir el poder.

Así, el concepto de gobernanza pasa a ser central. Pero… ¿de qué hablamos cuando decimos gobernanza? La gobernanza es la acción del Gobierno, obviamente, pero además de un gran número de personas que, sin excluirlas, exceden a las del Gobierno; lo que implica el ejercicio de interacción entre partes. Depende también de las capacidades y potenciales sinergias de las fuerzas del mercado, de la sociedad civil, de los partidos de la oposición y del Estado.

El comportamiento del dólar es un dato que revela la falta de confianza y la débil gobernabilidad

Porque no es lo mismo gobernabilidad que gobernanza. Mientras que la primera habla de las capacidades del Gobierno para gobernar, la segunda además de incluir el Gobierno abarca la forma en que las organizaciones de la sociedad civil, las empresas y la oposición contribuyen en la gestión de lo que se denomina la «cosa pública».

Y, en esta hora, es fundamental la acción participativa del principal opositor, porque no solo es de conveniencia para el Gobierno sino también para el que gane en octubre. Sea quien fuere. Tanto uno como el otro requieren de una macroeconomía estable y una economía con posibilidades de crecer en breve para hacer frente al financiamiento del Tesoro nacional, el año que viene.

Gobernar no es la única forma de enfrentar las grandes cuestiones económicas. Hoy hay desafíos también para las organizaciones de la sociedad civil, las empresas y los partidos. Para enfrentar esas cuestiones, además de los modos tradicionales de gobierno debemos poner en práctica la gobernanza. La palabra clave es participación. Este es el reto y, en tal sentido, la esperanza a partir de la acción presente resulta luminosa.

La concreción de las reformas ineludibles, y que no pueden postergarse más, es responsabilidad de todos los agentes políticos…y económicos. Pero muy especialmente de los dos principales partidos para enfrentar los problemas de la coyuntura -ciertamente compleja- para ir, una vez ubicado el nuevo gobierno, por los cambios estructurales que la economía del país necesita.

(*) Manuel Alvarado Ledesma es Economista. Profesor de la UCEMA

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