¿No olvidas un rostro o no puedes asociar un nombre con una cara? Eso habla de tu personalidad

El reconocimiento de rostros es una función cognitiva específica, que parece estar vinculada a algunos factores de la personalidad. (Shutterstock)
El reconocimiento de rostros es una función cognitiva específica, que parece estar vinculada a algunos factores de la personalidad. (Shutterstock)

Hay personas que no olvidan un rostro; otras que nunca pueden identificarlo cuando lo vuelven a ver. Entre esos extremos se halla la mayoría de los seres humanos, en una gama de grises desde los más capaces de reconocer caras a los menos capaces. «¿Pero por qué existen diferencias individuales tan grandes?«, se preguntó Karen Lander, profesora de psicología experimental en la Universidad de Manchester.

«¿Cómo nos afectan esas capacidades y de dónde vienen? Los psicólogos han comenzado a investigar esas cuestiones, y encontraron varias respuestas. Por ejemplo, hacemos descubierto que está vinculado a la personalidad«, escribió la coautora de la investigación Reconocimiento facial de famosos, correspondencia de rostros y personalidad.

La empatía y la ansiedad están relacionadas con las habilidades de reconocer caras. (Shutterstock)
La empatía y la ansiedad están relacionadas con las habilidades de reconocer caras. (Shutterstock)

«Las diferencias en e reconocimiento facial pueden reflejar diferencias estructurales o de procesos cerebrales. Por ejemplo, la gente con prosopagnosia (o ceguera de rostros: un trastorno cognitivo que resulta en la incapacidad para reconocer caras familiares) puede tener una conectividad reducida entre las regiones del cerebro en la red de reconocimiento facial», explicó.

Sin embargo, el hallazgo de los trabajos de Lander es que las diferencias no surgen tanto de la red cerebral como de «la personalidad o su funcionamiento social y emocional». Encontró, por ejemplo, que el reconocimiento facial cambia según la empatía y ansiedad, escribió en The Conversation.

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«La empatía refleja la capacidad que tiene una persona de comprender y compartir los sentimientos de otra«, explicó. Citó un trabajo de 2010 en el cual un grupo de investigadores solicitó a los participantes que intentaran fijar las caras de varias personas, que les mostraron de a una; luego se las mostraron todas juntas y mezcladas con otras caras más. Los participantes con mayores niveles de empatía tuvieron mejores resultados en el ejercicio de reconocimiento.

Otro estudio que mencionó Lander comprobó que «la gente que manifiesta niveles significativamente menores de ansiedad tienen mejores habilidades de reconocimiento facial que aquellos con una ansiedad más alta».

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Eso —se comenzó a investigar recientemente— puede ser más pronunciado en el caso de las mujeres, y estar particularmente vinculado a la ansiedad en situaciones sociales. También el estrés afecta el reconocimiento: por ejemplo, cuando un testigo tiene que identificar a una persona sospechosa de haber cometido un delito.

La investigación de Lander explora la extroversión como factor de importancia a la hora de reconocer rostros. «Se sabe que los extrovertidos son mejores para decodificar información social y participar en actividades sociales que los introvertidos. Por lo tanto, podría ser que los extrovertidos tuvieran mejores habilidades para reconocer identidades diferentes».

El estudio encontró una asociación entre la extroversión y la capacidad de reconocer rostros. (Shutterstock)
El estudio encontró una asociación entre la extroversión y la capacidad de reconocer rostros. (Shutterstock)

Para su investigación mostró caras de celebridades a 100 voluntarios con varios niveles de extroversión . Ella y sus colegas solicitaron a los participantes que trataran de identificar a los famosos por su nombre u otra información relevante.

Como segunda parte del experimento, el equipo mostró a los extrovertidos dos caras desconocidas y les preguntó si se trataba de la misma persona o de dos personas diferentes. En este ejercicio de «correspondencia de rostros», que funcionó como control del interés principal del estudio, los voluntarios no se desempeñaron bien. Es decir que la extroversión no jugaba un papel en la correspondencia, pero sí en el reconocimiento de famosos.

«Sin embargo, todavía no comprendemos la importancia o la razón de estos hallazgos«, escribió. «Es posible que la extroversión provoque un reconocimiento de rostros superior o que la gente que es mejor a la hora de identificar rostros se vuelva más extrovertida como resultado».

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En ese caso, ser introvertido podría deberse en parte a la incapacidad de alguien para registrar y reconocer caras. La introversión serviría para evitar situaciones sociales potencialmente embarazosas. O también podría suceder que la gente introvertida conozca menos gente y por ende nunca desarrolle buenas habilidades de reconocimiento facial. «También podrían ser las dos cosas», agregó.

La psicóloga estudia esas dos posibilidades en este momento. Sumó también «el impacto de factores individuales más amplios, como el altruismo y el optimismo«. Además del interés científico, concluyó, hay también un interés de aplicación práctica en situaciones como la identificación de una persona ante un policía o el control de su pasaporte.

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