De 1993 a 2019: “The Legend of Zelda: Link’s Awakening” es una clase magistral sobre cómo hacer una remake

The Legend of Zelda: Link’s Awakening siempre fue el juego más raro de la histórica franquicia de Nintendo: el primero para una consola portátil -Game Boy, 1993-, plantó a su protagonista Link en una isla onírica llena de extraños personajes y el objetivo de volver a casa. Ahora, la compañía japonesa hizo (de cero) una remake en Switch y es una clase magistral de diseño: un mundo que parece salido de una caja de juguetes, con música orquestada y todo el lenguaje del universo Zelda en su máximo esplendor. El juego funciona por todos lados: para los oldies que lo jugaron en su versión original, es un ataque de nostalgia con gráficos actualizados. Para los que nunca lo jugaron, una idea totalmente fresca. Y para los que tocan un Zelda por primera vez, una buena introducción a a las mecánicas de juego de una saga que tiene millones de fans en todo el mundo.
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Sucede que en esta remake es todo lo mismo: personajes, mundo, historia, música y modo de juego. Pero, claro, es a la vez bien distinto. Se trata de una iteración que embellece todo lo que los 8 bits del Game Boy podían dar. Y no es que no haya belleza en ese mundo de 1993, claro. Pero sí se puede decir que la recreación acerca a un público que ni siquiera existía por aquella época a uno de los mejores títulos de The Legend of Zelda. El único detalle que le encontramos fue una caída significativa en los frames por segundo (el tiempo que le demora a la imagen en actualizarse), sólo cuando salimos de un ambiente cerrado al “overworld”, o el mundo del juego: demora unos momentos en ajustarse, y esto es una verdadera pena, porque ensucia la experiencia. Fuera de esto, desde el sistema de juego hasta la música, pasando por los personajes, es una joya imprescindible de Switch. Tanto que seguramente sea, al día de hoy, el mejor Zelda para introducir a los nuevos jugadores a una franquicia que ya lleva 33 años en el mercado. Acá, lo mejor, lo que podría ajustar y el veredicto.La historia: el despertar de Link

The Legend of Zelda: Link’s Awakening. (Nintendo)

A pesar de que se trata de un juego que tiene 26 años en su versión original, no contaremos los tramos más importantes de la historia del juego ni su conocido plot twist. The Legend of Zelda: Link’s Awakening es uno de los pocos juegos que no transcurren en el Reino de Hyrule, el mundo en el que discurren casi todas las entregas. Luego de un naufragio, nuestro protagonista Link aparece tirado en una playa en una isla llamada Koholint.

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Link es llevado a una casa por Tarin -un personaje muy similar a Mario, algo común en el juego original: meter personajes de otras franquicias como Kirby o Yoshi-. Marin, su hija, está enamorada de Link -perdón, Zelda- y tiene el sueño de cantar por el mundo. Como extranjero, Link aparece -como en todos los Zelda- como una conexión entre el mundo y los personajes.

Koholint se ve brillante y colorido. (Nintendo)

Tras recuperar espada y escudo, un búho le indica a Link que la única forma de abandonar la isla es despertando al “Pez Viento”, que vive en un huevo en la cima de la montaña. Y para esto, debe conseguir una serie de instrumentos. Allí comienza a moverse el juego. La trama es simple, pero los personajes que hacen al mundo de Koholint lo completan de una manera bien pensada. Y de a poco se va engrosando, con algunos giros interesantes y, sobre todo, con intrigas que se van resolviendo. En esta remake, el rediseño permite apreciar mejor a los personajes y sus roles en la isla.Del 8 bit a 2019: gráficos y música De las limitaciones del Game Boy a la Switch hay un abismo, pero Nintendo supo “llenarlo”: la reinvención de Link’s Awakening es, como dijimos, exactamente el mismo juego. Pero por supuesto, los gráficos son totalmente diferentes. Esa diferencia no está puesta en función de un hiperrealismo (característica que, por el tipo de juego, tampoco tendría demasiado sentido), sino de un estilo que es casi nuevo: todo parece estar hecho de plástico, como si fuesen pequeños playmobil (no cell-shaded).

The Legend Of Zelda: Link’s Awakening. (Nintendo)

Los personajes, los animales, los árboles, todo parece ser de plástico. El agua de la playa se ve muy viva. La vegetación brilla, los personajes tienen expresiones visibles y todos los elementos embellecen al mundo que en el juego original hacían lo que podían: las casas están llenas de pequeños detalles.

Los detalles en los interiores: un mundo de plástico. (Nintendo)

Para hacer este juego, por cuestiones lógicas, Nintendo trabajó de cero y con otro motor gráfico que nada tiene que ver con su versión de 1993. Pero el juego intenta recrear la esencia de la entrega original de Game Boy: al tratarse de una adaptación de A Link to the past (SNES) a una consola portátil y, claro, pequeña, la remake también es deliberadamente chica. Se mantiene la estructura donde parece que estamos mirando un diorama, e incluso los bordes de la pantalla están borrosos para dar una sensación de pequeñez. La música fue hecha de manera orquestada y es realmente hermosa: las melodías del juego original de Game Boy estaban muy bien ensambladas, sólo que en un midi de 8 bit. Ahora, todo se torna especialmente arreglado con una orquesta.Jugabilidad y novedades en SwitchPara los que nunca jugaron un Zelda, se trata de un juego de acción-aventuras que introdujo la idea de que no necesariamente hay un orden lineal para jugarlo, sino donde se pueden recorrer distintas partes de un mapa e ir encontrando obstáculos que se desbloquean con la progresión del juego.En Link’s Awakening, por ejemplo, podemos encontrar una serie de piedras en la primera parte del juego que sólo se pueden levantar al conseguir un brazalete. Es la progresión del juego la que nos impone sus propias limitaciones e impone desafíos.

The Legend Of Zelda: Link’s Awakening. (Nintendo)

Para avanzar, el juego presupone resolver problemas hablando con personajes, hacer puzzles y derrotar enemigos en “dungeons” (calabozos) que siempre presentan un ítem nuevo con el que hay que derrotar a un jefe final.

The Legend Of Zelda: Link’s Awakening. (Nintendo)

En cuanto a la comparación con el original, la forma en la que manejamos a Link es bastante similar, pero lógicamente las dinámicas están mejoradas. Link se mueve lento, es cierto. Pero no llega a molestar a la hora de desplazarse de un lugar a otro del mapa. El stick analógico de Switch reemplaza a la cruz direccional para el desplazamiento del personaje, lo que siempre da más precisión a la hora de movernos.

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Por otro lado, si algo tenía de molesto el juego original es que, por las limitaciones físicas del Game Boy, sólo teníamos dos botones para usar los clásicos ítems. Ahora el juego explota las bondades de Switch, entre ellas, la cantidad de botones, y hace del proceso del uso de ítems algo más fácil y simple.

El detalle simpático: Dampe, un viejo conocido para los que jugaron Ocarina of Time. (Nintendo)

Una novedad introducida es el “chamber dungeon”, donde podemos crear nuestros propios calabozos (¿un Super Mario Maker de Zelda?) a cambio de distintas recompensas. Fue muy criticado en diversos medios especializados en gaming por no permitir mucho más allá de lo que propone, ni la posibilidad de subirlos online.No lo encontramos particularmente interesante.Lo que sí es aún más divertido es el juego de pesca o la máquina para «pescar» premios, que están mejorados. 

La pesca siempre funciona. (Nintendo)

Un problema extraño: la caída en los FPS El juego presenta un problema gráfico que no se entiende del todo bien: por momentos llega apenas con toda la fuerza a 30 FPS, y esto se ve mucho en la parte gráfica.Incluso los especialistas de Digital Foundry, un sitio que analiza el rendimiento de los juegos y que suelen tener una precisión quirúrgica a la hora de dar explicaciones, lo reconocieron: no se entiende del todo por qué sucede. Por supuesto, no afecta al juego al punto de hacerlo injugable o de causar problemas a la hora de controlar a nuestro personaje. Pero es algo que ensucia la experiencia de juego y que Nintendo debería intentar corregir con una actualización: se nota, y mucho.

Uno de los enemigos del juego. (Nintendo)

Veredicto La idea de rehacer un juego de 1993 no fue arriesgada: todas las entregas de Zelda han funcionado. Y parece ser una fórmula que no falla, con una buena historia, personajes entrañables, un mundo por explorar, acción, divertidos enemigos finales y puzzles por resolver. Además de un plot twist que, para la época en la que la narrativa de los videojuegos no era gran cosa, fue revolucionario.

The Legend Of Zelda: Link’s Awakening. (Nintendo)

Lo que sí fue una gran apuesta fue recrear todo en un mundo “de juguete”: este Zelda quizás sea uno de los mejores logrados gráficamente en toda la saga. Link’s Awakening trabaja, así, sobre la recreación de un mundo de una época en la cual cuestiones como “mundo abierto” y “expansión” ni siquiera existían: en 1993 el Game Boy ya era todo un acontecimiento poder llevar juegos completos de manera portátil. Hoy todos damos esta tecnología por sentada, y, en un punto, esto es un mal hábito: Link’s Awakening está ahí para recordarnos el largo camino recorrido desde aquellos precarios 8 bits hasta la alta definición de la actualidad. Hoy, 26 años después, Link’s Awakening se pegó mucho más que una lavada de cara. Es un juego que está tan bien recreado que, a fin de cuentas, resulta ser quizás el The Legend of Zelda más lindo que jamás hayamos jugado.

Link’s Awakening – Nintendo – Precio promedio en Argentina (edición física): $ 5.200