Día del Psicólogo: algunos problemas de conducta y trastornos del lenguaje podrían estar asociados al uso excesivo de dispositivos tecnológicos

Cada 13 de octubre se celebra el Día Nacional del Psicólogo en Argentina. En nuestro país ir a terapia es muy común y está tan naturalizado como cualquier otra actividad, algo que no sucede en todos los puntos del mundo.
Esta fecha se eligió en conmemoración a que del 11 al 13 de octubre de 1974 la Confederación de Psicólogos de la República Argentina convocó al primer Encuentro Nacional de Psicólogos y Estudiantes de Psicología en la Facultad de Filosofía y Humanidades de la Universidad Nacional de Córdoba. El objetivo era constituir esta profesión como una disciplina específica y con una identidad propia dentro de la rama de la medicina.
Para hacer honor a esta fecha, decidimos entrevistar a la licenciada en psicología, especialista en adolescentes, Patricia Smit quien despejó algunas dudas sobre el consumo problemático de dispositivos tecnológicos, “un mal de la época”.
Al hablar del uso desmedido de estos dispositivos, como celulares, tablets, notebooks, donde en la mayoría de los casos se los utiliza para chequear reiteradamente las redes sociales o para juegos, la psicóloga Patricia Smit explicó: “El celular es el privilegiado, porque siempre está. Los profesionales de la salud recibimos cada vez más consultas por problemas de conducta, trastornos de lenguaje y en casos más graves llamados de “autismo”, que a veces se indaga, y vemos que la base del problema está en el exceso del uso de los dispositivos”.
En este sentido, se cuestionó: “La cuestión estaría en pensar ¿qué pasa cuando el uso excesivo de las tecnologías?, ¿la hiperpresencia de las mismas obstaculiza y entorpece el desarrollo, la comunicación, la interacción?, ¿Qué pasa cuando nos aísla en lugar de acercarnos?,¿Qué pasa cuando termina reemplazando las labores humanas, y cuando no está?, ¿qué pasa con nosotros?, ¿cómo nos desenvolvemos?”.
“El dispositivo que se suele utilizar en exceso más propenso, si se quiere a estar hiperpresente, es el celular. Lo llevamos a todos lados y lo tenemos al alcance de la mano siempre, ya no se utiliza exclusivamente como medio de comunicación, sino como medio de conexión con el mundo, con otros, -a través de las redes-, se lo utiliza para jugar, para pagar cuentas, y hasta para “no hacer nada”. El celular siempre está. Después podemos hablar de otras formas de tecnología que pueden aparecer en usos excesivos, como las computadoras con los juegos en red o play station, pero siempre en esos casos habrá que evaluar si aparecen como interactivos, de distracción o en exceso y por qué”, apuntó Smit.
Un hábito que comprende todas las edades, pero pone en alerta a los más pequeños
Actualmente es común encontrar el uso excesivo de los dispositivos a cualquier edad. Lo que preocupa, es cuando obstaculiza o entorpece el desarrollo, la interacción, la comunicación, aislando al individuo en lugar de acercarlo.
“Me parece importante mencionar, que más perjudicial es en la infancia: cuanto más pequeño/a sea el niño/a que tiene accesos a los dispositivos, más daño puede causar. De la misma manera, puede causar mucho daño si un adulto que se encuentra al cuidado de un bebé o un/a pequeño/a, pasa mucho tiempo utilizando un dispositivo cuando se encuentra con el niño/a, sobre todo en los primeros años de vida, ya que esto no permite que se dé una conexión genuina con las necesidades del menor, sino que la mayoría de las veces, va a estar mediada por un aparato, sea el televisor, el celular, la tablet”, explicó.
Y agregó: “El infante se constituye en interacción con otro, siempre. Imagínense los estragos que puede causar cuando se empieza a constituir solamente recibiendo estímulos de un aparato, sin la posibilidad de interactuar… También hay muchos casos de niños a los que los padres o tutores no pueden poner límites, no pueden regular sus emociones y sus berrinches. Cada vez llegan a consulta a edades más tempranas y en las entrevistas los padres dicen “no me hace caso”, “hace lo que quiere” y tiene 3 años, y cuando se indaga el niño es expuesto a un dispositivo aún antes de hablar, ocupa el lugar de “chupete electrónico”, y lógicamente, no aprende en interacción con otros a calmarse, a elaborar sus angustias, a poner en palabras lo que le pasa…”.
En la adolescencia, el uso de la tecnología ocupa un lugar privilegiado. Actualmente los dispositivos son utilizados como medio de conexión, las redes son en algún punto constitutivas, constituyen identidad, y permiten generar identificaciones con grupos de pares y de pertenencia. Sin embargo, también se debe transmitir a los adolescentes las herramientas para que su uso sea responsable y para que no se expongan con personas que no conocen.
¿Cuáles son los síntomas que indican el uso desmedido de dispositivos tecnológicos?
Falta de concentraciónProblemas de interacción y socializaciónAislamiento
Patricia Smit remarcó que las tecnologías son un problema cuando: “…nos aleja de la persona que tenemos enfrente, presente en carne y hueso, no nos permite escuchar o prestar atención a lo que está sucediendo alrededor, por estar hiperconectados a un dispositivo o a las redes sociales. Las redes son casi una realidad paralela, donde a través de una foto o comentario que se publica se pierde la esencia del momento vivido en sí, se pierde la posibilidad de comunicarnos e intercambiar experiencias con las personas con las que nos encontramos compartiendo esos momentos”.
¿Cómo manejar el estrés que producen las redes sociales?
Al respecto, Smit concluyó: “Los excesos generan estrés siempre. El exceso de trabajo, el exceso de exigencia, el exceso de consumos de diferentes tipos, todas generan estrés. Me parece que habrá que aprender a vivir en la actualidad, donde las tecnologías forman parte de nuestra vida, de nuestro día a día y aprender a mediar sus usos, sin exponer a los menores a los perjuicios que pueden causar, sin exponernos nosotros a aislarnos cada vez más, y aprender a sacar provecho de sus usos de manera responsable, cuando sea útil, cuando sea necesario, pero también a prescindir de ellas cuando no lo sean”.
 
Autor de la ilustración: Juan Anibal Díaz Colodrero
 
AVD