Ecuador: el desesperado pedido de una mujer para que liberen a su hijo argentino detenido en las protestas

Federico Molina fue detenido en Ecuador, adonde había viajado con su novia Frida Crédito: Gza. Patricia Ayala

«Vieja, me dejan
detenido 30 días para averiguación de antecedentes». Esas fueron las palabras que pronunció
Federico Molina cuando le contó a su mamá que se lo llevaban detenido las
autoridades ecuatorianas por haber estado en la calle durante el
estado de sitio y desde entonces permanece encerrado.

Los primeros días de octubre,
Ecuador quedó inmersa en una serie de
protestas callejeras contra el gobierno, en rechazo a las medidas de ajuste que adoptó el presidente
Lenín Moreno dentro de un acuerdo crediticio con el
Fondo Monetario Internacional (
FMI). Ante este escenario, el mandatario decretó el estado de excepción (o estado de sitio) y mudó la sede del gobierno de Quito a Guayaquil por 30 días. También declaró el toque de queda y la militarización en el área metropolitana de Quito.
Mientras Ecuador ardía en llamas por este conflicto, Federico, un mochilero argentino de 24 años, recorría América Latina, fiel a su alma aventurera. Ocho meses atrás había dejado su casa de Florencio Varela para recorrer el mundo y, hasta hace pocos días, esa experiencia iba a quedar en su memoria porque en medio de ese viaje había conocido a Frida, una alemana con la que se puso de novio. Sin embargo, todo cambió de un momento a otro.

Federico Molina junto a su mamá y sus hermanas Crédito: Gza. Patricia Ayala

En diálogo con
LA NACION, su madre,
Patricia Ayala, contó que allí está prohibido salir a la calle de 20 a 5 de madrugada. «Había llegado al país hacía dos días. [El día de la detención] salió entre las 20.10 y las 20.20, a una cuadra del
hostel, donde se hospedaba junto con la novia, porque fue a hacer unas compras para la cena», relató con la voz entrecortada por el dolor. Ella estima que su hijo «no estaría al tanto» del decreto que sancionó Moreno.
El día que Federico la llamó, Patricia acababa de volver de su trabajo como supervisora de personal en un edificio. «Fue un balde de agua fría», contó. Al escuchar las palabras de su hijo, quiso preguntar más para entender cómo y por qué había quedado aislado, pero él le respondió: «Por favor, vieja calmate», y no le dio más detalles.

Angustia en medio de la distancia
«Él sabe que me pongo mal cuando le pasa algo, así que fue muy poco lo que me dijo», explicó a este medio. Por la falta de información y el estado de
shock en el que está, Patricia no sabe con exactitud si el joven lleva detenido siete u ocho días, y siente una gran angustia e impotencia porque el tiempo pasa y, desde la distancia, no puede hacer nada para ayudarlo.

Por el momento, solo habló con la cónsul y el defensor público, quien le dijo que iban a tratar de sacarlo «antes de los diez días». «Supuestamente, al otro día, tenían una audiencia para darle la libertad, pero ya va más de una semana», enfatizó desilusionada.
Patricia espera que, desde el Gobierno, intercedan para liberarlo. «No tiene antecedentes, es buena persona y no se resistió al arresto. No hizo nada como para que lo tengan aislado. Que lo hagan por él y por muchos otros, porque supongo que debe haber muchos argentinos detenidos como él».

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