Bolivia: Jeanine Áñez tiene cinco desafíos urgentes para liderar la transición

Bolivia: Jeanine Áñez tiene cinco desafíos urgentes para liderar la transición – LA NACION

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No le será tan sencillo a Jeanine Áñez dejar atrás la huella de 13 años de gobierno del Movimiento al Socialismo (MAS), en los dos meses que tiene por delante para, según prometió, entregar el poder a un nuevo presidente elegido por el voto popular el 22 de enero. Crédito: AFP

LA PAZ.- La
flamante presidenta
Jeanine Áñez llegó hoy a las 8 en punto al despacho de gobierno y, sintomáticamente eligió el
Palacio Quemado, la histórica sede presidencial que Evo Morales dejó de usar para construir una ostentosa torre de cristal a la que llamó Casa Grande del Pueblo.

Pero no le será tan sencillo a Áñez dejar atrás
la huella de 13 años de gobierno del Movimiento al Socialismo (MAS), en los dos meses que tiene por delante para, según
prometió, entregar el poder a un nuevo presidente elegido por el voto popular el 22 de enero.
Estos son los
cinco desafíos más importantes que Áñez deberá superar, que hoy se presentan como imposibles.

En Bolivia el órgano que convoca y administra las elecciones es un cuarto poder independiente, el Tribunal Supremo Electoral (TSE), que tiene autoridades nacionales y locales. Y todos los miembros del TSE que realizó las elecciones del 20 de octubre están presos por las acusaciones de fraude. Para formar un nuevo TSE Áñez debe enviar un proyecto de ley al Congreso. El proceso normal de selección de miembros del TSE lleva varios meses. Áñez debería solicitar al Congreso que haga un «trámite rápido». Pero de las 130 bancas de la Cámara Baja, el MAS tiene 88, y 25 de las 36 del Senado. Y el MAS ya mostró ayer que no está dispuesto a dar quórum.
Para llamar a elecciones, Bolivia debe realizar un nuevo padrón electoral porque el actual de 7.300.000 votantes está totalmente contaminado y fue impugnado en la Justicia. Tiene, por ejemplo, más de 10.000 votantes de más de 100 años, y hay otros 10.000 «fallecidos» que emitieron su voto el 20 de octubre.
La auditoría preliminar de la OEA que el gobierno consideró «vinculante», halló numerosas irregularidades. Pero aún debe presentar un informe final ante el pleno de la organización. Y el gobierno boliviano está obligado a respetar las conclusiones e indicaciones que surjan de ese reporte, cuando se presente, algo que aún no tiene fecha.
El mandato de Áñez termina el 22 de enero, por eso la presidenta interina se propuso formar un nuevo TSE, realizar un nuevo padrón, llamar a elecciones y disponer el traspaso del mando en 60 días. Pero eso resulta prácticamente imposible. Por lo que debería pedir a la Asamblea Legislativa que extienda la duración de su mandato.
El MAS y Evo Morales no parecen dispuestos a aceptar mansamente las decisiones de Áñez. De hecho, si así lo desean, el MAS tiene suficientes votos para convocarse a sesionar en el Congreso, obstaculizar o anular las decisiones de la presidenta.

Para superar estos cinco obstáculos, la presidenta tiene hoy a la vista un recurso: gobernar por decreto. ¿Pero va a nombrar todo un poder del Estado, realizar un nuevo padrón electoral y convocar a elecciones por decreto? ¿Cuál sería la legitimidad de esas medidas?

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