La conmovedora reflexión de Jimena Barón sobre la muerte y la vida: «Papá se fue el mismo año que llegó Momo»

Además de hacer estallar de risa a sus seguidores con sus desopilantes videos, compartir momentos de sus increíbles shows y mostrar la intimidad de su hogar junto a su hijo, Momo (fruto de su relación con Daniel Osvaldo), Jimena Barón recurre a las redes para abrir su corazón.
En esta oportunidad, la cantante conmovió a sus fans de Instagram al relatar un conmovedor hecho que logró tocar su corazón: “Anduve haciendo de todo, tratando de meterme para adentro, de estar sola, tiré cosas, limpié, vi 10 mil fotos viejas de celulares que no enchufaba hace años. Hace una semana que como vegetariano, intento meditar, ¡INTENTO! Pongo música de lluvia y pienso en si pagué o no las expensas. ¡Put… madre, que difícil! Retomé trámites pendientes. Recordé que hace 5 años vengo inventando excusas para no ‘terminar’ con mi papá (Juan Guevara) que falleció el 17/12/14, pero no pude hacerme cargo de hacerlo cenizas”, comenzó diciendo la artista, a flor de piel.

“Morrison tenía 1 año y 3 meses cuando pintó el cuadro absolutamente solo. Ocupó casi toda la superficie muy concentrado todo el tiempo hasta que en un momento se paró, lo miró fijo y me devolvió los pinceles”.

“Descubrí ahora que esa tarea pendiente probablemente me haga sentir que aún tenemos algo juntos que hacer. Ridículo, pero bueno. Comencé ese trámite (mi única salida del reposo fue anteayer al cementerio). Pensé mucho sobre la muerte y, por ende, la vida. Lloré litros, necesarios. Sabrán las personas a las que la vida las cubrió de escudos como a mí, lo que nos cuesta quebrar y a la vez cuánto nos drena el alma cuando sucede. Qué alivio”, agregó.
Y continuó con su relato: “Mi ADN es el positivismo, eso está clarísimo. Estuve estudiando un poco y averigüé que las posibilidades de haber nacido de cada ser humano son de 1 en 400 TRILLONES. A ver, nacemos afortunados y considero fehacientemente que debemos vivir agradecidos. Encontré libros, dibujos y cuadros (nos mudamos hace poco)”.

“Mi papá era pintor, Morrison es mi persona preferida. Papá se fue el mismo año que Momo llegó. Y que mier… tendrá que ver todo, no lo sé. Solo se qué hay un nene que llenó de colores mi vida cuando andaba bastante despintada y esa es mi fortuna de 400 TRILLONES”.

En ese momento, Jimena decidió transmitir a su público una historia especial que incluye un cuadro que luce orgullosa en su casa: “Yo estaba atravesando una separación muy poco feliz y tratando de digerir la muerte de papá. Morrison tenía 1 año y 3 meses. Yo intentaba contagiarle felicidad aunque debo haber sido lo más parecido a Krusty el payaso (madres solas comprenderán). Morrison pintó el cuadro absolutamente solo, yo le puse música y le sostuve el bastidor. Él iba agarrando los acrílicos de la bolsa y me iba avisando (no hablaba) que color quería. Cuándo quería cambiar, lo dejaba en el piso y me pasaba otro para que se lo destape. Ocupó casi toda la superficie muy concentrado todo el tiempo hasta que en un momento se paró, lo miró fijo y me devolvió los pinceles”.
“Mi papá era pintor, Morrison es mi persona preferida. Papá se fue el mismo año que Momo llegó. Y que mier… tendrá que ver todo, no lo sé. Solo se qué hay un nene que llenó de colores mi vida cuando andaba bastante despintada y esa es mi fortuna de 400 TRILLONES”, cerró, visiblemente movilizada.

Ver esta publicación en Instagram

Anduve haciendo de todo, tratando de meterme para adentro, de estar sola, tiré cosas, limpié, vi 10 mil fotos viejas de celulares que no enchufaba hace años. Hace una semana que como vegetariano, intento meditar INTENTO! Pongo música de lluvia y pienso en si pagué o no las expensas, puta madre, que difícil! Retomé trámites pendientes. Recordé que hace 5 años vengo inventando excusas para no “terminar” con mi papá que falleció el 17/12/14 pero no pude hacerme cargo de hacerlo cenizas. Descubrí ahora que esa tarea pendiente probablemente me haga sentir que aún tenemos algo juntos que hacer, ridículo, pero bueno. Comencé ese trámite (mi única salida del reposo fué anteayer al cementerio) Pensé mucho sobre la muerte y por ende la vida. Lloré litros, necesarios. Sabrán las personas a las que la vida las cubrió de escudos como a mí, lo que nos cuesta quebrar y a la vez cuánto nos drena el alma cuando sucede. Que alivio. Mi adn es el positivismo, eso está clarísimo. Estuve estudiando un poco y averigüé que las posibilidades de haber nacido de cada ser humano son de 1 en 400 TRILLONES. A ver, nacemos afortunados y considero fehacientemente que debemos vivir agradecidos. Encontré libros, dibujos y cuadros (nos mudamos hace poco). Les comparto la historia del cuadro de la foto: Yo estaba atravesando una separación muy poco feliz y tratando de digerir la muerte de papá, Morrison tenía 1 año y 3 meses. Yo intentaba contagiarle felicidad aunque debo haber sido lo más parecido a Krusty el payaso (madres solas comprenderán). Morrison pintó el cuadro absolutamente solo, yo le puse música y le sostuve el bastidor. El iba agarrando los acrílicos de la bolsa y me iba avisando (no hablaba) que color quería. Cuándo quería cambiar lo dejaba en el piso y me pasaba otro para que se lo destape. Ocupó casi toda la superficie muy concentrado todo el tiempo hasta que en un momento se paró, lo miró fijo y me devolvió los pinceles. Mi papá era pintor, Morrison es mi persona preferida. Papá se fué el mismo año que Momo llegó. Y que mierda tendrá que ver todo, no lo sé. Solo se qué hay un nene que llenó de colores mi vida cuando andaba bastante despintada y esa es mi fortuna de 400 TRILLONES. Una publicación compartida de J MENA (@jmena) el 18 Ene, 2020 a las 8:23 PST