Investigadores de Harvard confirmaron que el estrés provoca la aparición de canas

Nuevos hallazgos de la Universidad de Harvard relacionados con el sistema nervioso y las células madre sugieren el proceso por el cual el estrés puede desencadenar el cambio.
 
Se decía que el cabello de María Antonieta se había vuelto del color de la nieve durante la noche que esperaba la guillotina durante la Revolución Francesa. El ex presidente de los Estados Unidos, Barack Obama, todavía lucía su cabello color negro al comienzo de su presidencia en enero de 2009 y ocho años después llegado el final, durante la toma de posesión del presidente Donald Trump, ya se había vuelto blanco por completo.
 
Pero por primera vez, Ya-Chieh Hsu, profesora de células madre y biología regenerativa en la Universidad de Harvard y el Instituto de Células Madre de Harvard, y sus colegas descubrieron la razón biológica por la cual el estrés elimina el pigmento del cabello: el estrés activa los nervios que son parte de la respuesta de lucha o huida, lo que a su vez causa daño permanente a las células madre regeneradoras de pigmento en los folículos capilares.
 
“Todos tienen una anécdota que compartir sobre cómo el estrés afecta su cuerpo, particularmente en su piel y cabello, los únicos tejidos que podemos ver desde afuera”, aseguró la autora principal del estudio. “Queríamos entender si esta conexión era verdadera y, de ser así, cómo el estrés conduce a cambios en diversos tejidos. Para empezar, la pigmentación del cabello es un sistema accesible y manejable, y además, teníamos mucha curiosidad por ver si el estrés en realidad conduce al envejecimiento del cabello”.
 
En su estudio publicado en la revista científica Nature, Hsu y su equipo informaron que el proceso comienza con el sistema nervioso simpático, que organiza todos los procesos críticos del cuerpo en los que no hace falta pensar: nuestro ritmo cardíaco, nuestra respiración, y cosas como digerir los alimentos y combatir los gérmenes. También es responsable de la respuesta de lucha o huida, el sistema de comportamiento de piloto automático que nos ayuda a reconocer y responder a las amenazas antes de que realmente tengamos tiempo para pensar y procesarlas. El sistema nervioso simpático está íntimamente relacionado con nuestra respuesta al estrés, por lo que a ese respecto no es del todo sorprendente que tenga algo que ver con el cabello canoso.
 
Pero la respuesta del sistema nervioso simpático al estrés generalmente es uno de los últimos recursos, se activa solo en una emergencia grave cuando otros sistemas son demasiado lentos o han fallado. Y ahí es donde Hsu centró su atención al principio. Sospechaba que si el estrés realmente estaba volviendo el cabello gris, entonces probablemente estaba funcionando a través de algo como el sistema inmune, que podría estar liberando células para atacar las células productoras de color en el folículo piloso; o desencadenando la liberación de hormonas del estrés como el cortisol de las glándulas suprarrenales. Pero tampoco parecía ser el caso.
 
Los investigadores indujeron químicamente el estrés en ratones al inyectarles un compuesto llamado resiniferatoxina, que aumentó los niveles de la hormona del estrés de los animales. Fue entonces cuando Hsu recurrió al sistema nervioso simpático y descubrió que podía causar daños permanentes a una población de células responsables de teñir el cabello.
 
“Nos sorprendió mucho”, sostuvo. “El sistema nervioso simpático habría sido el último sistema en el que pensamos. Sabemos que se activa bajo estrés, pero normalmente se piensa como un sistema de emergencia, para respuestas de lucha o huida que son al menos transitorias y reversibles una vez que la amenaza ha desaparecido. Pero aquí, descubrimos que el sistema nervioso simpático puede agotar permanentemente una población completa de células madre”.
 
Las células que son atacadas por el sistema nervioso simpático bajo estrés son un grupo de células madre generadoras de color que se encuentran profundamente en el llamado bulto del folículo piloso del cual crece todo el cabello nuevo. Llamadas células madre de melanocitos, estas células se activan cuando un nuevo cabello comienza a brotar en el folículo; la célula madre del melanocito comienza a dividirse y produce células productoras de pigmento que colorean el tallo del cabello a medida que crece.
 
Hsu descubrió que incluso durante el estrés normal (no del tipo de lucha o huida), el sistema nervioso simpático está activo y produce la norepinefrina química, lo que conduce a una mayor contracción muscular, incluso en el corazón. En respuesta a la noradrenalina, las células madre de los melanocitos comienzan a producir más que la asignación habitual de pigmento, malinterpretando la señal inducida por el estrés para la que indica el crecimiento de cabello nuevo. Finalmente, su depósito de color se seca y ya no pueden producir pigmento.
 
“Las células madre de melanocitos son importantes para mantener las células productoras de pigmento en el folículo piloso, y son las únicas que pueden hacerlo. Una vez que se han ido, se han ido para siempre», indicó Hsu.
 
Comprender cómo el estrés afecta a las poblaciones de células madre, que siembran todas las células del cuerpo, desde las células de la piel hasta las células sanguíneas y las células ciliadas, podría proporcionar pistas sobre cómo sobrellevar mejor el estrés y tal vez incluso envejecer de una manera más saludable. «El estrés es una parte inevitable de la vida moderna, pero entendemos muy poco acerca de cómo afecta la biología de las células madre y el recambio de tejidos”, dice la especialista. “El color del cabello es un excelente punto de partida porque el cabello es muy visible y de fácil acceso. Pero diferentes células madre y diferentes órganos pueden responder a las señales del sistema nervioso simpático de manera muy diferente, y aún no sabemos exactamente cómo”.
 
 
Fuente: Infobae