Bloomberg sufrió en su primer debate con una ola de ataques de sus rivales

Bloomberg tuvo un durísimo debut en el debate de los candidatos presidenciales demócratas Fuente: Reuters

WASHINGTON.- Fue la noche en la que todos fueron por
Michael Bloomberg. El multimillonario, filántropo y tres veces alcalde de Nueva York tuvo un
durísimo debut en el debate de los candidatos presidenciales demócratas. Sus rivales lo atacaron desde el arranque, la audiencia lo abucheó, mostró lentitud para responder, y por momentos enmudeció y desapareció de la escena. Fue el candidato que menos habló y, cuando las luces se apagaron y todos abandonaron el escenario, su campaña salió a defender su desempeño: «Apenas estaba precalentando esta noche», dijo en un comunicado.

Bloomberg llegó al debate demócrata con la misión de afianzarse como el candidato «moderado» capaz de enfrentar el ascenso del senador socialista
Bernie Sanders, virtual líder de la contienda por la nominación presidencial. Pero Bloomberg sufrió una incesante sucesión de ataques de sus rivales, en particular, de la senadora
Elizabeth Warren, y fue el gran perdedor del debate.
«Me gustaría hablar sobre contra quién estamos compitiendo. Un multimillonario que llama a las mujeres gordas y lesbianas con cara de caballo, y no, no estoy hablando de
Donald Trump, estoy hablando del alcalde Bloomberg», fue la recepción que le dio Warren.

«Los demócratas corremos un gran riesgo si sustituimos a un arrogante multimillonario por otro», atizó luego Warren.

Bloomberg fue
criticado por su riqueza, por su
pasado republicano, y por
no haber difundido aún su declaración jurada, una práctica habitual de los candidatos presidenciales. Pero los ataques más duros fueron por haber impulsado y defendido la política de «detención y cacheo» cuando era alcalde de Nueva York, una polémica práctica policial considerada racista por su aplicación desproporcionada a afroamericanos y latinos, y por el trato a las mujeres en su compañía, Bloomberg LP.
Warren presionó a Bloomberg para que liberara a mujeres que sufrieron acoso sexual y discriminación en su compañía de los acuerdos de confidencialidad de la empresa. Bloomberg se negó a hacerlo, y minimizó los reclamos.

«Ninguno de ellos me acusa de hacer nada, aparte de que tal vez no les gustó una broma que conté», se defendió Bloomberg. Un quejido sonoro recorrió la audiencia.

Bloomberg también
se cruzó con el senador socialista Bernie Sanders, uno de sus blancos. Su campaña ha intentado instalar la noción de que la interna demócrata es una competencia entre ambos. Sanders denunció que en Estados Unidos existía un «socialismo para ricos».
«Qué país tan maravilloso tenemos. El socialista más conocido de la compañía es millonario con tres casas. ¿Qué me perdí?», dijo Bloomberg. Sanders le contestó que tenía tres casas porque trabajaba en Washington. «Ese es el primer problema», retrucó el empresario. «Tengo una cabaña de verano, ¿dónde está tu casa?¿en qué paraíso fiscal?», asestó Sanders. «En Nueva York, muchas gracias. Y pago todos mis impuestos», fue la respuesta.

Bloomberg también atacó el plan económico de Sanders, al equipararlo con el comunismo.
«No se me ocurre una manera mejor de facilitar la reelección de Donald Trump que escuchar esta conversación. Esto es ridículo. No vamos a tirar el capitalismo. Intentamos eso. Otros países lo intentaron. Se llamó comunismo y simplemente no funcionó», lanzó. Fue su mejor frase de toda la noche.

El debate se realizó en Las Vegas, Nevada, donde se votará el próximo sábado. Es una cita muy relevante en la interna porque es el primer estado que dará su veredicto en la primaria que cuenta con una alta proporción de latinos en el electorado. Bloomberg volverá a saltearse la cita, y hará lo mismo con la elección de Carolina del Sur, el fin de semana siguiente. Recién comenzará a competir en el »
Súpermartes», el 3 de marzo, cuando votan 14 estados.

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