El enorme impacto económico y sanitario del coronavirus

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Análisis de Inés Capdevila en LN+
19:41

A continuación, la desgrabación de sus principales conceptos:

Resulta temerario por parte del ministro
Ginés González García, y también del presidente
Alberto Fernández, decir que el primer caso de
coronavirus en la Argentina
es un caso aislado. Porque el paciente llegó cuando el hall de migraciones de Ezeiza estaba saturado de gente. Ahí ya hay mucho contagio, sobretodo si uno viene de Italia, que es el epicentro del virus en Europa, y probablemente el epicentro fuera de China.
A eso hay que sumarle que es un lugar completamente cerrado y que todo el mundo viene de largas horas de viaje, y de haber estado, probablemente, en varios aeropuertos, por las escalas.
Es temerario llamarlo un caso aislado si este paciente, antes de llegar a la Clínica Suizo Argentina, estuvo, por lo menos, en contacto con muchísimas personas en el hall de migraciones del aeropuerto de Ezeiza.
Lo que dijo Fernández recuerda a lo que dijo hace menos de una semana el presidente de Estados Unidos,
Donald Trump. Dijo que esto estaba controlado en su país y que no le iba a afectar. A partir del lunes pasado, ya hubo nueve muertes en Estados Unidos. Se cree que esto estuvo rondando en el estado de Washington, el epicentro dentro de ese país, desde hace seis semanas.
El coronavirus ya está en seis países en América Latina: México, República Dominicana, Ecuador, Brasil, Chile y la Argentina. Todos países con altas temperaturas, que se decía que mata al virus.
El impacto en la Argentina podría ser importante si esta epidemia crece. Nuestro sistema de salud ya está estirado al máximo. Si a eso se le agrega una amenaza virulenta, como el coronavirus, para el cual el Gobierno mostró que subestimó, ¿se sostendrá el sistema sanitario de la Argentina? El de China no se sostuvo. China tuvo que mandar a construir dos hospitales en diez días, ningún otro país puede hacer eso.
Aquí hay que trazar una línea entre el alarmismo y la consciencia de que esto es una verdadera amenaza. En París, cuando estallaba de eventos la semana pasada, se hablaba de paranoia. Es cierto que hay paranoia. La
pandemia también es una pandemia de miedo. Pero si uno no sienta las bases de dar una consciencia de alarma, es muy probable que la pandemia vaya a ser mucho peor.
Ningún país está preparado, ni siquiera Estados Unidos. Su sistema de salud privado está ahora bajo la lupa. Porque cuando uno tiene un problema de salud pública, como es el coronavirus, pero a cada paciente se le cobra 1400 dólares (lo que se cobraba) para hacerle el test, se crea un segundo problema: la subsistencia económica de los pacientes, problema que ya está en Estados Unidos. No se plantea un colapso del sistema sanitario en ese país, pero sí el del colapso financiero de los pacientes. No es un tema menor en una economía que empieza a tirar signos de desgaste.
El impacto económico global del coronavirus todavía no ha sido registrado, pero hay algunos datos muy contundentes. Hoy, la Reserva Federal (el Banco Central más importante del mundo) bajó las tasas; 0,5%. La última vez que bajó tanto las tasas fue en la gran recesión del 2008. La semana pasada fue la peor de
Wall Street desde esa crisis, y los mercados no se recuperaron.
Se recuperaron un poco ayer, pero hoy volvieron a caer. Porque creen que la actuación de la Reserva Federal no es suficiente. Creen que el nivel de paralización de la economía (ya no las finanzas) todavía no ha sido evaluada en su verdadera dimensión. Se teme que se afectará la confianza del consumidor.
Cuando el consumidor deja de comprar, se desbarranca toda la economía. Es, un poco, lo que sucedió en China. En
China, el 42% de la economía (la segunda mayor del mundo) se vio afectada por el coronavirus, desde que estalló en fines de diciembre de 2019, apenas dos meses y medio. Se cree que en este trimestre, por primera vez desde la revolución cultural de 1976, la economía china no solo va a dejar de crecer, sino que se va a reducir. Recesión en China.
Entonces: el coronavirus afectó de manera importante a la economía de Estados Unidos y de China. Que bajen las tasas es una buena noticia para la Argentina y su enorme deuda. Pero, si la economía se paraliza, como ya ayer dijo la OCDE (que puede bajar el crecimiento económico global de este año en un tercio), para la Argentina, el eslabón débil de la economía global, el impacto podría ser enorme. La Argentina está mucho más endeudada que en 2008, cuando fue la última crisis económica global. Y esto sin evaluar el impacto local, el de nuestra propia epidemia.
También hay que considerar cómo el parate chino, y un temblor de Estados Unidos, afecta a nuestros principales socios. Por ejemplo, Brasil. Si Brasil sufre por el parate chino, afecta a la Argentina. También hay que considerar otros socios menos pensados: nuestro cuarto destino de exportaciones es Chile, y después viene Vietnam. Ambos están directamente afectados por la economía china. Se arma una red económica que afecta al país por todos lados.

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